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Primar la dimensión ecológica sobre la estética: Peter Zumthor al recibir “Honoris causa” por la UdeG

Sinopsis: 
Karla Planter elogió al acreedor del premio Pritzker de arquitectura 2009, quien ha diseñado su propuesta enfocada en pensar cómo la arquitectura provoca en los seres humanos sensaciones y sentimientos al habitar los espacios

 
Por su trayectoria y aportes a la arquitectura y el diseño internacional, enfocada en el impacto a las sensaciones y estados de ánimo de quienes habitan o hacen uso de los espacios y las estructuras, la Universidad de Guadalajara (UdeG) le otorgó el título de doctor Honoris causa al arquitecto suizo Peter Zumthor (Basilea, 1943) este miércoles, en ceremonia llevada a cabo en el Paraninfo Enrique Díaz de León. 
 
“La Universidad de Guadalajara, a través de este Honoris causa, reconoce sobre todo aquellas vidas y obras que devuelven a la sociedad una mirada más noble, profunda y sensible sobre la condición humana. Su trabajo cumple un importante papel con una visión más humana, preocupada por el medio ambiente y las repercusiones que éste tiene en la salud y el respeto de los derechos de las personas, así como en el cuidado y protección de flora y fauna. Y, por supuesto, los recursos hídricos”, declaró la Rectora General Karla Planter Pérez. 
 
En una época acelerada como la actual, la obra de Zumthor emerge como un refugio de serenidad, dijo, y esto es producto de su sencillez, puesto que, por su pasado como ebanista, incluso él mismo se autodefine como “un carpintero que dice la verdad”, trayectoria que dejó una clara impronta en su conciencia respecto a la relación entre lo natural y la técnica para pensar y desarrollar espacios que generan armonía. 
 
Planter Pérez agregó que la pertinencia del trabajo de Zumthor yace en la capacidad de amalgamar cuerpo, sonido y alma, que actúa como un gran instrumento para moldear emociones en los espacios y evocar atmósferas vivas en la propia memoria. 
 
Peter Zumthor habló de la importancia de lograr interpretar los errores como parte de un proceso en la arquitectura. Se reconoció también sorprendido de la influencia que su trabajo ha llegado a tener en torno a la sustentabilidad, y dijo considerarse honrado de ver la manera en la que las y los jóvenes interpretan su trabajo para seguir primando una dimensión funcional y ecológica de las estructuras por sobre la dimensión estética, en pro del cuidado del medio ambiente. 
 
“En el arte japonés, ellos saben que siempre puede haber una falla pequeña. Saben esto, que el trabajo manual te permite ver, digamos, el rastro del trabajo y no lo denominan error”, dijo sobre la interpretación de dicha filosofía en el trabajo arquitectónico. 

El autor de Pensar la arquitectura, subrayó la también la belleza del Templo Expiatorio tapatío, y lo utilizó como ejemplo para recalcar la necesidad de la reutilización de materiales producidos en los procesos de reforma, ya que esto es vital para seguir promoviendo una perspectiva sostenible dentro de la arquitectura y el diseño. 
 
La rectora del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD), doctora Isabel López Pérez, destacó que la arquitectura del galardonado invita a comprender la disciplina desde una perspectiva histórica y su dimensión humana, ya que no enfoca su potencial entre las formas, sino en las atmósferas que propicia, con un riguroso sentido entre la idea y la realidad.
 
“Zumthor no es un arquitecto de formas, es un arquitecto de atmósferas. Y al decir esto me refiero a esa percepción inmediata, casi instintiva, que experimentamos al entrar en un espacio suyo. Una sensación de que el tiempo se detiene, de que los materiales hablan y de que nuestro cuerpo en su totalidad se convierte en el instrumento de medida”, dijo. 
 
Respecto al legado de nacido en Basilea, Suiza, López Pérez recordó que una de las claves de su pensamiento concentra la convicción de que el conocer un material significa comprender sus posibilidades, resistencias y transformaciones, y que construir exige establecer una relación rigurosa entre la idea y la realidad.
 
La obra del arquitecto suizo se ha enfocado en atravesar con su trabajo las sensaciones, sentidos y estados de ánimo mediante la conjugación de elementos como sonidos, luces, materiales, dimensiones, texturas y colores, lo que la dota de una potente dimensión humana. 
 
Sus obras más representativas expresan un fuerte sentido de relajación, predisponen al humano a una sensación de “desconectarse del mundo exterior” y provocan una sensación de seguridad y armonía por medio de la mezcla de los diversos elementos que actúan en la experiencia de habitar y presenciar una de sus obras, aunque sea por los momentos en los que se habitan.
 
Se podría decir que el leitmotiv se concentra en un par de líneas en su libro previamente mencionado, en la cual dice, “Me apasiona la idea de proyectar edificios que con el paso del tiempo queden ligados al entorno y a la historia del lugar en el que se emplazan”. 
 
Peter Zumthor se une a la lista de personas galardonadas por esta casa de estudio con el título de Doctor Honoris causa, que se ha otorgado también a Leonardo Padura, Joan Manuel Serrat y Sergio Ramírez Mercado.